23/12/08

DUHALDE, FELIPE Y EL COLORADO


DUHALDE EXASPERADO RECLAMA UNIDAD QUE NO LOGRA

Autoría de Edgardo Horacio Rios
23 de diciembre de 2008

No le cayó bien en Eduardo Duhalde los dichos tan furibundos de Francisco de Narváez contra Felipe Solá.

De Narváez luce desencajado desde la aparición en escena de Felipe Solá.

Repite una vez el error de Lavagna-Sarghini, y luego Macri-Juanjo Alvarez. Algún día decidirá encarar la política sin padrinazgos que no necesita.

Duhalde exagera porque Solá, le advirtió que no llevaría en su lista "a los impresentables", y Duhalde dijo "que los cuestionados irían con Narváez", bonito escenario para el colorado que lo pone al borde de patear el tablero.
No cayó bien en Eduardo Duhalde los dichos tan furibundos de Francisco de Narváez contra Felipe Solá porque, además, con la vara que midió al ex gobernador bonaerense por haber sido aliado de Néstor Kirchner, tendría que haber defenestrado a Duhalde, que lo hizo Presidente.
Pero De Narváez luce desencajado desde la aparición en escena de Felipe Solá que es evidente que le ha quitado protagonismo y participación en la futura lista de candidatos a diputados nacionales.
A su vez, el ex senador nacional a cargo de la Presidencia interina entre el 1º de enero de 2002 y el 25 de mayo de 2003, esperaba un acuerdo entre Narváez y Felipe Solá.
Pero Duhalde exagera con su exasperación porque Solá cuando dialogó con él, le advirtió que no llevaría en su lista "a los impresentables", y Duhalde dijo que los cuestionados irían con Narváez, o sea que siempre existió un escenario de 2 listas.
Precisamente por eso fue que cuando Solá visitó a Duhalde el jueves 18/12, éste ni mencionó las críticas a la desunión que existe entre los dirigentes del PJ anti-K que dialogan con él, cuando ya había concedido una entrevista al diario La Nación donde mencionó su malestar.
Lo que ocurre es que, en verdad, más allá de lo que dicho Duhalde, él ambiciona unificar las listas para enfrentar a la estructura oficialista que comanda el jefe del PJ, Néstor Kirchner.
Y ahí surgen problemas de fondo que Duhalde no quiere ver, evidentemente: un proyecto que presume de peronista, como el de Narváez, que no coincide con un proyecto que presume de ser más amplio, como el de Solá.
No fue una casualidad que cuando Narváez estaba en Mar del Plata entre Hilda de Duhalde y un alcoholizado Dante Camaño, Solá estaba en Mendoza con Julio Cobos, y mantiene su canal abierto con Mauricio Macri a través de Juan José Álvarez.
Entonces habrá que poner sobre la mesa los diferentes proyectos y evaluar qué denominadores comunes pueden establecerse y si tiene sentido unificar listas.
Además, hay que saber qué suma Duhalde, cuyo apellido hasta hace poco no generaba intención de voto importante más allá de algunas estructuras empresariales y sindicales, unos interesados en la devaluación (que es caída del salario) y otros en vencer a Hugo Moyano.
Duhalde ha amenazado con llevar al freezer a las candidaturas de Felipe Solá y Francisco de Narváez. Pero el hombre de Lomas de Zamora tampoco puede darse grandes lujos porque si Hilda de Duhalde va al frente de la lista de candidatos a diputados nacionales, tendría que renunciar a su banca de senadora nacional, y el suplente es José María Díaz Bancalari, o sea que Duhalde le obsequiaría una banca a Kirchner.
De todos modos Duhalde envió el mensaje de descontento levantando a los gobernadores kirchneristas Jorge Capitanich (Chaco), Juan Manuel Urtubey (Salta) y José Luis Gioja (San Juan).
"Ya estoy podrido del vedettismo", se quejó Eduardo Duhalde en presencia de varios colaboradores e inclusive el enojo fue filtrado a la agencia Noticias Argentinas.
Duhalde se siente frustrado porque algunos colaboradores le dijeron la semana pasada que "estaba encaminado" el diálogo entre Solá y De Narváez. Y lo cierto es que le mintieron, situación difícil de asumir para quien se considera líder entre bambalinas del proyecto alternativo.
El pasado viernes 19/12, en la ciudad de Mar Del Plata con motivo del 1er. Encuentro de Provincial de Dirigentes (la mayoría peronistas), De Narváez apuntó contra Solá afirmando: "Estoy aquí porque siempre me enfrenté a Néstor Kirchner y no porque una madrugada en el Congreso me puteó (Carlos) Kunkel", en referencia al incidente ocurrido en la noche que Felipe, comenzó a distanciarse del oficialismo, votando en contra de la Resolución 125.
"Yo no fui quien abrió el Teatro Argentino para aplaudir a los que destruyeron al peronismo y al país", en otra alusión a la decisión de Felipe Solá, de prestar el coliseo platense para el lanzamiento de la candidatura de Cristina Presidente.
Todo un problema porque, entonces, Narváez tendría que mencionar la candidatura presidencial que Duhalde le ofreció a Kirchner...
Así las cosas, el clima terminó de enrarecerse cuando Narváez manifestó: "Cuando renuncie a su banca para ser candidato recién lo voy a tomar en serio", le dijo a sus allegados sobre su relación con Solá, según un cable de Noticias Argentinas
El duhaldismo ortodoxo estaba demudado y por eso comenzó a mentir con descaro acerca de la candidatura de Hilda de Duhalde, como "la única" posibilidad de juntar a Solá y De Narváez.
Lo concreto -y esto ya quedó en evidencia cuando intentó seducir a José Manuel De la Sota y a Jorge Busti- Duhalde encuentra límites que le impone el regreso. Duhalde ya no es todopoderoso ni siquiera entre sus aliados. Duhalde sigue siendo mala palabra para la clase media urbana y no controla el voto de los 'barones' bonaerenses del conurbano, al menos por ahora.
Felipe, en tanto, desea abrir su perfil. No será solamente duhaldista, porque esa es una etapa que quedó atrás, según él.
A Duhalde no le simpatiza el acercamiento entre Solá y Cobos que no pase por él. Pero Cobos tiene una imagen positiva en provincia de Buenos Aires que supera ampliamente a la de los Duhalde sumados.
Solá busca una alianza con el partido Consenso Federal (Confe), que lidera Cobos.
Mientras Duhalde y De Narváez se enojan con Solá, un colaborador de éste (Álvarez) viajó a San Luis, donde el gobernador Alberto Rodríguez Saá ponía en funciones a las autoridades de PJ local. Hay un acuerdo en danza.
Felipe permaneció en Buenos Aires, pronosticando que si la confluencia opositora "se transforma en una alianza antikirchnerista seguramente le irá mal", prefiriendo "no tenerle miedo al diálogo ni al consenso".

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